Este año arrancó con una cantidad de casos de tos convulsa o coqueluche que no solo confirma el aumento sostenido de esa infección en la comunidad desde el año pasado, sino también expone el impacto de la caída estrepitosa de la vacunación de calendario en el país a partir de 2020. Solo en enero de este año, los positivos en el sistema de salud ya fueron más del doble que en las primeras cuatro semanas de 2025. Y, de seguir así, este año se daría el registro más alto para esta enfermedad desde antes de la pandemia de Covid.
Es una infección que se puede controlar y, en la Argentina, hubo históricamente muy buenas coberturas con la vacunación de calendario. Es pasible de eliminación porque el único reservorio es el ser humano y, a la vez, se necesitan muchas dosis para mantener la protección porque disminuyen los anticuerpos. Por eso, hay que vacunar a los menores de un año, un refuerzo entre los 15 y 18 meses, al ingreso escolar y a los 11 años, además de la gestación. El personal de la salud y educativo también está alcanzado.
La infección por la bacteria Bordetella pertussis desencadena una enfermedad respiratoria aguda que, en general, empieza con un catarro que se transforma en la tos seca y violenta característica. En los adultos puede no ser tan grave como en los más chicos, sobre todo antes del año de vida. Es muy contagiosa y se transmite, como otras afecciones respiratorias, al hablar, toser o estornudar.
Para octubre del año pasado, cuando la SAP alertó públicamente de un aumento de contagios en los más chicos, los casos se habían triplicado con respecto de 2024.
Solo en enero de 2026 hubo 99 positivos, lo que es más del doble que los 41 de hace un año. O, si la comparación es con el mismo mes, pero entre 2019 y 2025, la diferencia llega a dispararse a un 3200% con un valor medio de casos que se informaban esos años.
El Ministerio de Salud de la Nación actualizó los datos de 2026 hasta la primera semana de este mes. “Se notificaron un total de 407 casos con sospecha de coqueluche, de los cuales 128 fueron confirmados”, documentó.
Es importante tener en cuenta que la única forma de prevenir contagios y evitar cuadros graves es con esquemas de vacunación completos. El análisis de las coberturas contra coqueluche muestra diferencias marcadas entre jurisdicciones y la necesidad de que las provincias refuercen las estrategias de sensibilización y vacunación para completar esquemas y mejorar las coberturas de la población objetivo.
El escenario preocuparía algo más ante la proximidad del inicio de las clases y con una alerta vigente por la confirmación de un nuevo caso de sarampión en un joven que participó de un casamiento y un cumpleaños en las localidades bonaerenses de Azul y General Pacheco mientras estaba en período de contagio.
El regreso a las aulas implica un aumento de la interacción y del contacto con un mayor número de personas, incrementando así la exposición a enfermedades transmisibles. Que toda la comunidad educativa esté debidamente protegida antes de comenzar las clases es clave para evitar contagios dentro de la escuela y las familias y reducir el riesgo de desarrollar formas graves de muchas enfermedades.
