CARDIOPATIA-CONGENITA

14 de Febrero: Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas

El Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas se celebra cada 14 de febrero. Esta fecha fue creada con el objetivo de realizar una jornada mundial para concientizar sobre la prevención, el diagnóstico y el tratamiento oportunos, de modo de garantizar una mejor calidad de vida a los pacientes afectados.

Qué es una cardiopatía congénita

Una cardiopatía congénita es una malformación de la estructura del corazón que altera su normal funcionamiento. En la mayoría de los casos es una enfermedad crónica que dura toda la vida.

Puede tener un carácter muy leve y no requerir tratamiento, pero sí vigilancia, o ser tan grave que de no ser corregida a tiempo comprometa seriamente la vida de quien la padece.

Este defecto en la anatomía cardiaca es de nacimiento, es decir, se origina durante el período de gestación del feto, y suele estar asociada a una alteración en los genes, aunque también existen elementos externos que pueden provocarla, y ser hereditaria o no.

Los diferentes trabajos citogenéticos realizados a lo largo del tiempo han permitido identificar daños en determinados cromosomas que, casi en el 100 % de los casos, conllevan una anomalía cardiaca.

Entre los más conocidos tenemos las trisomías 13, 18 y 21 que son fácilmente detectables mediante estudios genéticos; no obstante, hay otras alteraciones que se esconden tras secuencias de ADN que escapan a estos y hacen necesario el uso de técnicas más específicas para poder ser diagnosticadas y tratadas.

Las cardiopatías presentan tres tipos básicos de problemas:Los cortocircuitos o fallos en la separación de la circulación sistémica de la pulmonar, los cianóticos o de baja oxigenación de la sangre y los puramente obstructivos.

Diagnóstico

Las cardiopatías congénitas ocurren cuando desde las primeras semanas de vida intrauterina, el corazón sufre un desarrollo anormal. Un grupo de los bebés que las padecen mueren por esta causa, otros necesitan ser sometidos a muy temprana edad a una cirugía y luego a un tratamiento; muchos sobreviven y llegan sin problemas a la vida adulta.

Uno de los principales objetivos en este día es informar a la población acerca de los avances en el diagnóstico, tratamiento y pronóstico en este grupo de patologías. La difusión y el conocimiento de esta problemática favorecen la detección precoz (en la etapa prenatal y neonatal) y el acceso a un tratamiento oportuno, medidas principales para disminuir la mortalidad y mejorar el pronóstico en estos pacientes.

Estadísticas

Según datos del Ministerio de Salud, la cardiopatía congénita es la anomalía congénita más común y la primera causa de muerte en el primer año de vida. Se estima que uno de cada cien recién nacidos presenta una cardiopatía congénita. En Argentina nacen al año unos 7 mil niños y niñas con esta patología.

Factores que contribuyen a las cardiopatías congénitas

Aunque es muy difícil conocer a ciencia cierta las causas que las provocan, sí está claro que hay determinados factores que influyen directamente en su aparición.

 Podríamos diferenciarlos como internos o externos y, dentro de esta clasificación primaria, como evitables o no evitables.

Los internos son aquellos intrínsecos a la naturaleza de los progenitores, y que, al estar presentes en el momento de la concepción, salvo en contadas ocasiones, son muy difíciles de evitar, como la edad, enfermedades crónicas o la existencia de antecedentes familiares.

Y por externos se entienden los que pueden evitarse radicalmente, como la ingestión de alcohol y drogas, la toma de determinados medicamentos o las situaciones en que el feto pueda verse expuesto a determinados tóxicos o situaciones extremas.

Síntomas de las cardiopatías congénitas

La sintomatología de estas malformaciones puede presentarse en diferentes etapas de la vida, aunquelo más frecuente es que se manifiesten antes o en el momento del nacimiento.

EN LA EDAD FETAL

Teniendo en cuenta la singular circulación sanguínea del feto y la casi afuncionalidad de sus pulmones es complicado hablar de síntomas que puedan apreciarse “a primera vista”.

Por tanto, a no ser que se busquen por antecedentes familiares, existan factores desencadenantes o sospechas del obstetra en la realización de las ecografías habituales, hay malformaciones que no obstaculizan la vida del feto y pasan desapercibidas hasta el momento del nacimiento.

Cuando se tiene un diagnóstico fetal claro y es evidente la existencia de una cardiopatía es el momento en que el equipo médico debe comunicar la gravedad, o no, de la misma a los padres y valorar junto con ellos todas las posibilidades que haya para tratarla.

 Frente a los casos más delicados, en los que no es posible esperar a la madurez total del feto, el uso de técnicas quirúrgicas avanzadas hace factible controlar los daños y compatibilizar la cardiopatía con la vida.

DESPUÉS DEL NACIMIENTO

Una vez el feto se separa de la placenta da comienzo el funcionamiento orgánico del bebé de forma independiente y el sistema circulatorio y los pulmones deben iniciar su desempeño de manera correcta.

 En esta fase es cuando pueden apreciarse los primeros síntomas de una cardiopatía congénita no detectada con anterioridad y suelen ser tan evidentes como:

  • Un color azulado de la piel o cianosis

  • La alta velocidad respiratoria o hiperventilación.

  • Edemas en el tronco, las extremidades o bajo los ojos.

  • Dificultades para alimentarse por falta de aire.

Hay personas que, aun teniendo una malformación cardiaca, no manifiestan problema alguno de salud y su desarrollo es acorde con los parámetros que entendemos por normales en cada etapa del crecimiento.

Pero, tarde o temprano, la enfermedad da la cara y los síntomas se pueden presentar poco a poco o de manera repentina. Los más habituales son la fatiga excesiva tras una actividad física normal, los mareos, las arritmias, la aparición de soplos y las molestias torácicas.

Es más que interesante el conocer los riesgos de padecer problemas cardíacos de este tipo, ya que son más frecuentes de lo que se cree, y algunos evolucionan durante años de modo asintomático.

Por ello las revisiones periódicas son necesarias para todos, muy importantes para los grupos de riesgo y “obligatorias” ante la aparición de cualquiera de los síntomas de las cardiopatías congénitas.

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