dia-mundial-de-la-dermatitis-atopica-1-scaled

Dermatitis Atópica: cuidados de la piel

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria y crónica de la piel, caracterizada por brotes frecuentes, picazón intensa, irritación, dolor, enrojecimiento, costras e infecciones.

Las lesiones pueden ubicarse en la cara, el cuero cabelludo, las orejas, el dorso de las manos y las zonas de flexión de las extremidades. Afecta aproximadamente del 15% al 25% de niños y adolescentes y del 1 al 3% de los adultos.

En la dermatitis atópica intervienen factores genéticos, ambientales, alteraciones inmunológicas y problemas en la función de barrera de la piel. Existen otras enfermedades desencadenadas por el mismo proceso inflamatorio y es muy frecuente que coexista con diferentes afecciones alérgicas, como la alimentaria, rinitis o asma. Estas enfermedades asociadas no deben descuidarse, ya que, de lo contrario, la calidad de vida de la persona se verá afectada.

La dermatitis atópica es una enfermedad que requiere de un abordaje multidisciplinario en el que intervengan diferentes profesionales. El diagnóstico a tiempo es el primer paso para poder cambiar el rumbo de una enfermedad, y la dermatitis atópica no es la excepción.

Predomina especialmente en niños y adolescentes. El 60% de todos los casos diagnosticados se da en el primer año de vida y el 85% en los primeros cinco años. Y aunque la mayoría suele superar la enfermedad en la infancia o primera adolescencia, alrededor del 25% sigue teniendo eccema en la edad adulta o sufren una recaída de los síntomas después de pasar años sin ellos.

Cuidados especiales

La clave para prevenir en la medida de lo posible los brotes de dermatitis atópica es que la piel no pique. Los eccemas pueden desencadenarse por el frío, los cambios bruscos de temperatura, el polvo, detergentes agresivos o por utilizar tejidos sintéticos

Además, diferentes estudios apuntan a que, posiblemente, tengan relación diferentes factores de nuestro estilo de vida. Entre ellos, factores ambientales, exposición a antibióticos de amplio espectro y reducida diversidad en la microbiota intestinal.

Hidratación de la piel afectada por dermatitis atópica

Es importante mantener la piel bien hidratada con una crema rica en grasas, sin alcohol, perfumes o elementos irritantes. Es cierto que su textura suele ser más desagradable, pero si optamos por otro tipo de cremas con una alta proporción de agua (más ligeras y fáciles de extender) puede aumentar la sequedad de la piel al evaporarse antes el agua. Lo ideal es aplicar la crema dos veces al día después del baño. La clave es observar la piel y comprobar si está bien hidratada o no.

Sin embargo, cuando aparece un brote, se deben usar cremas específicas para el tratamiento y no cremas hidratantes sin más.

Evitar el calor y los ambientes secos

Trata de huir del calor intenso y las temperaturas muy altas, así como del ambinete excesivamente seco, ya sea por aire acondicionado en verano o por calefacción en invierno. El calor es dañino, ya que no es bien tolerado por los pacientes, provocando una mayor sudoración, cambios en el pH del sudor, mayor alcalinidad y, por tanto, crecimiento bacteriano.  Hay que evitar también la sudoración excesiva.

Control del estrés

El estado emocional influye en el desarrollo de la dermatitis atópica. Así, en situaciones de mayor estrés, es más probable que aparezca un brote. Por ello, es clave controlar y reducir al máximo situaciones de estrés. Es cierto que no es fácil al desarrollarse “en cadena” (pica, nos enfadamos, nos rascamos, creamos nuevas heridas e infecciones, pica más), pero es importante mantener la calma.

Ropa de algodón

Hay que huir de tejidos sintéticos o ropa gruesa o de lana y apostar por ropa de algodón o lino transpirable. También hay que renunciar a prendas apretadas que dificulten la circulación, así como las gomas de la ropa. No solo con las prendas de vestir, también con ropa de cama y, en general, cualquier ropa que esté en contacto con la piel. La ropa hay que lavarla con jabón, no detergente y sin suavizante.

Exposición al sol

La radiación UV puede disminuir la gravedad de los síntomas en algunos pacientes con dermatitis atópica, aunque la exposición solar no se recomienda si existen lesiones faciales (cara roja atópica), ya que en este caso la luz ultravioleta (principalmente UVB) actúa como factor agravante y desencadenante.

Los comentarios están cerrados.