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Microplásticos en el cuerpo humano

En las últimas décadas, la preocupación por la contaminación plástica ha aumentado, y uno de los temas más alarmantes es la presencia de microplásticos en nuestro entorno. Estas diminutas partículas de plástico, que tienen menos de 5 milímetros de tamaño, se encuentran en diversas fuentes, incluyendo alimentos.

¿Qué son los microplásticos de los alimentos?

Los microplásticos de los alimentos son pequeñas partículas plásticas que se introducen en nuestra dieta a través de diversas fuentes, como el agua, los mariscos, la sal y otros alimentos procesados. Estas partículas provienen de la descomposición de plásticos más grandes en el medioambiente, así como de productos de cuidado personal que contienen microesferas de plástico.

¿Cómo nos afectan los microplásticos de los alimentos?

La presencia creciente de microplásticos en nuestra dieta plantea preocupaciones sobre los posibles efectos en la salud humana. Estas partículas pueden contener aditivos químicos y absorber contaminantes del entorno, lo que plantea riesgos para la salud. Algunos de los posibles impactos de los microplásticos en nuestra salud son estos:

  1. Toxicidad química: los microplásticos pueden liberar sustancias químicas tóxicas al medioambiente y, eventualmente, ingresar a nuestra cadena alimentaria, lo que puede afectar negativamente nuestro sistema endocrino y nervioso.
  2. Inflamación y estrés oxidativo: se ha sugerido que la exposición a microplásticos puede desencadenar respuestas inflamatorias en el cuerpo y aumentar el estrés oxidativo, lo que puede contribuir a diversas enfermedades crónicas.
  3. Efectos gastrointestinales: los microplásticos pueden acumularse en el tracto gastrointestinal y potencialmente dañar las paredes del intestino, afectando la absorción de nutrientes y causando problemas gastrointestinales.
  4. Disrupción hormonal: algunos estudios han indicado que los microplásticos podrían interferir con el equilibrio hormonal en el cuerpo, lo que podría tener efectos adversos en el desarrollo y la función del sistema endocrino.

Los microplásticos no solamente se encuentran en los alimentos, sino también en el aire, el agua potable y en productos de uso diario como cosméticos y textiles. Por lo que su capacidad para ingresar al cuerpo y permanecer en él plantea interrogantes urgentes sobre las consecuencias de microplásticos en la salud humana.

Los microplásticos en nuestro cuerpo

Cada vez hay más evidencia que ha detectado microplásticos en órganos y tejidos humanos, aunque sus vías de entrada exactas no están claras y sus posibles efectos sobre la salud siguen siendo estudiados.

Un grupo de científicos examinó más de 60 placentas y encontró microplásticos en todas ellas, según plantean en la investigación publicada recientemente en la revista Toxicological Sciences. Si bien trabajos anteriores ya habían demostrado la presencia de microplásticos en las placentas humanas, la investigación reciente es la más amplia realizada hasta la fecha.

Tras analizar las muestras de los tejidos de 62 muestras, los científicos identificaron concentraciones de diferentes tipos de microplásticos en cada una de ellas. La placenta es un órgano que sirve para transportar los nutrientes que necesita el feto para poder desarrollarse. En este caso, los expertos temen que las altas concentraciones de microplásticos puedan afectar la salud del que está por nacer y su desarrollo neurológico.

El reporte describe que estas concentraciones oscilaban entre 6,5 y 685 microgramos por gramo de tejido, niveles que son muy superiores a los encontrados en el torrente sanguíneo humano.

Los investigadores lograron identificar las pequeñas partículas en los tejidos gracias a una nueva técnica, la cual permite separar eficazmente el material biológico de los plásticos.

Entre los plásticos identificados destaca el polietileno, el más común y que se encuentra en bolsas o botellas. Otros plásticos descubiertos fueron el cloruro de polivinilo, el nailon y el polipropileno.

Los microplásticos se han encontrado en muchos tejidos y órganos del cuerpo humano, ya que por su introducción por el aparato digestivo son capaces de llegar al torrente sanguíneo y alcanzar el cerebro, donde inducen a inflamación. Así mismo, un equipo científico de Reino Unido ha descubierto microplásticos en la sección más profunda de los pulmones, un hallazgo que, aseguran los investigadores, es «inesperado y sorprendente».

El estudio, que publica la revista Science of the Total Environment, encontró 39 microplásticos en 11 de las 13 muestras de tejido pulmonar analizadas: «Este es el primer estudio sólido que muestra la presencia de microplásticos en los pulmones de personas vivas», afirma Laura Sadofsky, autora principal del trabajo.

«También muestra que se encuentran en las partes inferiores del pulmón. Las vías respiratorias de los pulmones son muy estrechas, por lo que nadie pensaba que pudieran llegar allí, pero está claro que lo han hecho»

Por si esto fuera poco, se ha comprobado que los microplásticos también afectan al sistema inmunológico. Un estudio publicado en Frontiers in Toxicology en 2022, reveló que los microplásticos al ser ingeridos o inhalados son detectados por los macrófagos, los cuales son células que defienden al cuerpo de agentes extraños y generan reacciones inflamatorias. A largo plazo, esta respuesta constante podría debilitar la capacidad inmunológica.

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